Visita de San Isidro a la Residencia de Ancianos ‘Jesús de Nazaret’

Ya huele a flor y a romero, ya se respira el aire fresco de mayo y se escucha el canto floral, ya disfrutan todos habiendo recibido un  año más a nuestro Santo, San Isidro Labrador.

De todos es bien conocida la vida de este santo labrador que regó con su sudor la tierra ajena y mostró su espíritu de oración y de caridad compartiendo su comida con los más pobres de la  comarca.

También las personas que residen en el centro compartieron su tiempo y su ilusión con todos los olontenses que los visitan. Prepararon adornos, flores, sombreros y mantones para engalanar nuestro centro residencial, disponiendo en el taller de  cocina todos los ingredientes para la preparación del tradicional gazpacho andaluz, con el que refrescar las gargantas de nuestros visitantes.

Y así, como es tradicional, San Isidro llegó a nuestro centro, donde le recibimos todos, y abrimos las puertas a todos los vecinos y visitantes compartiendo sonrisas y cariño, haciendo de esta romería la fiesta del compartir.

Sevillanas, cantos, aplausos y vítores para recibir al santo labrador, al hombre creyente y caritativo que alcanzó con sus obras la santidad.

Y llegó el momento de la despedida, en el que San Isidro tuvo que continuar su camino de romería. En el rostro de las personas mayores se reflejan dos sentimientos encontrados, la alegría de recibirle en nuestro corazón una vez más para pedirle su bendición y, por otro lado, la tristeza por la inevitable despedida.

Y emocionados cantaron y aplaudieron sin perder de vista el rostro de San Isidro, elevando una plegaria al cielo pidiéndole que el año próximo, si Dios quiere, puedan disfrutar de la llegada de San Isidro.

Desde la Asociación de Obras Cristianas y desde nuestro centro de mayores queremos destacar el modelo de vida de este hombre humilde que dedicó su vida a Dios y al prójimo, a la oración y a las obras de caridad. Ojalá que también nosotros, al igual que San Isidro, hagamos de nuestra vida una plegaria constante a Dios para poder dar fruto abundante y sembrar con la semilla del amor todos los campos de nuestra tierra.

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